AUTOR/ES: Fernando Quesada Sanz
ISBN: 9788497347006
AÑO: 2008
EDICION: 1ª
IDIOMA: Castellano
ENCUADERNACIÓN: Cartoné
PÁGINAS: 408
DIMENSIONES: 21x30
añadir libro al carrito
Pedidos superiores a 100€ (sin gastos envío) - España
ver carrito
recomendar este libro
recomendar la web
NOVEDAD
PUNTOS CLAVE: Los hoplitas espartanos fueron el ejército más temido de su tiempo y en las Termópilas grabaron con su sangre, y sobre todo con la de sus enemigos persas, la leyenda de su ferocidad. Tiempo después, las falanges de Alejandro Magno aterrorizaron y conquistaron medio mundo para su caudillo durante la odisea militar más espectacular de la historia. Por último, las legiones romanas construyeron a base de disciplina, eficacia y valentía el imperio de los césares. Estas tropas de la antigüedad forjaron su leyenda gracias a su armamento. Los hoplitas de las poleis griegas, como Atenas o Tebas, combatieron con sus particulares escudos y lanzas, que convirtieron a sus tropas en las más afamadas del mundo. Por su parte, los macedónicos revolucionaron el panorama militar con la introducción de la lanza más larga de la historia, la sarissa, para que sus falanges se adueñaran de medio mundo. Finalmente, el pilum y el gladius, la combinación ofensiva de los legionarios romanos, impusieron su mortal eficacia sobre los anteriores, pero también sobre las hordas galas y germanas o los mercenarios cartagineses. Los textos de Fernando Quesada y las ilustraciones de Carlos Fernández nos devuelven a la acción guerrera de aquellos tiempos remotos. Amenas descripciones de escudos, espadas, cascos o lanzas utilizados por estos ejércitos se entrecruzan con visiones espectaculares de las acciones principales en las que fueron empleados, como las batallas de las Termópilas, del Gránico o de Zama.
CONTENIDOS: Primeras páginas del libro: INTRODUCCIÓN Este libro no estudia armas, objetos antiguos. O al menos no sólo analiza artefactos arqueológicos. En realidad trata sobre personas, y sobre las sociedades en que las personas diseñaron y usaron esas armas. Analiza sus ideas y sus violentas formas de actuar a lo largo de un periodo prolongado, que abarca desde el nacimiento de la polis, ese concepto de ciudad-estado griega que está en la raíz de nuestra cultura occidental, y hasta el fin del Imperio Romano de Occidente. Lo hace, eso sí, a través del estudio de una de las categorías de objetos en la que los hombres se han esforzado, durante toda su historia, en aportar lo mejor de su inventiva tecnológica. Objetos en los que además han depositado una enorme carga simbólica, ideológica e incluso religiosa. Las armas, precisamente porque cumplen una función que es literalmente «vital», encierran en su construcción y en su decoración casi todos los aspectos de la mentalidad humana; las armas recogen lo más avanzado de la tecnología de cada periodo, y se emplean en la actividad que, por su brutal naturaleza, es más decisiva en la vida de las sociedades y de los individuos. En las páginas que siguen presentamos una cuidada selección de temas para tratar de explicar lo que significaron las armas en la mentalidad y las sociedades del antiguo Mediterráneo clásico desde una perspectiva múltiple, militar sobre todo, pero también social, simbólica e ideológica. Nos hemos concentrado para ello en una amplia representación del mundo antiguo. Por razones de espacio y de coherencia hemos tenido que dejar de lado otras regiones y periodos de sumo interés, pero que plantean problemas específicos y diferentes. Con toda intención hemos renunciado a tratar de abarcar otros aspectos relacionados con la guerra antigua, como la logística, la guerra naval o la estrategia. No ha sido ése nuestro objetivo, que exigiría o una enciclopedia o una síntesis global muy ajena a nuestro propósito. No encontrará pues el lector una Historia de la guerra en la Antigüedad clásica, una narración que describa las diferentes guerras, campañas y batallas en orden cronológico. Lo que encontrará en cambio, es, en primer lugar, un estudio del armamento antiguo en un periodo y área muy amplios, a menudo con detalle, abarcando sus diferentes niveles de lectura y análisis: tecnológico, funcional, simbólico y social. Pero además, y sobre todo, utilizaremos el estudio de las armas antiguas como pretexto y palanca para analizar cuestiones de tipo social, ideológico y económico de amplio alcance, decisivas para entender las culturas de cada periodo, cuestiones que trascienden con mucho el estudio de los objetos, de sus tipos y de su evolución. Con estos objetivos, el libro se articula en dos partes. La primera se centra en el mundo heleno entre la época arcaica y el helenismo, donde tanto las armas como la forma en que se emplearon adoptaron rasgos radicalmente diferentes a los de la Edad del Bronce y el Próximo Oriente, resultado de una estructura social y una mentalidad también por completo diferentes, que a su vez fue variando entre el s. VII y el II a.C., sobre todo con las grandes mutaciones introducidas desde época de Filipo de Macedonia, padre de Alejandro Magno. El nacimiento de esa peculiar forma de estado que es la polis, raíz de mucho de lo que hoy somos como cultura occidental, vertebra los primeros capítulos; el desarrollo de las monarquías helenísticas y sus grandes innovaciones en el terreno militar se descubre en los siguientes. La segunda parte se centra en el mundo romano, desde la República y hasta las postrimerías del Imperio con el saqueo de Roma por Alarico en agosto del 410 d.C. La ordenación no es, con todo, estrictamente cronológica. Hay tipos de arma que tienen una historia muy prolongada que abarca milenios de historia. En esos casos no hemos abordado su análisis en todas las partes del libro, sino que se han incluido en el momento en que a nuestro juicio son más representativas. El libro puede abordarse de tres maneras distintas y complementarias. En primer lugar, puede leerse al modo usual, comenzando por la primera página y leyendo de corrido hasta el final. Así el lector irá descubriendo, para cada uno de los diversos universos culturales estudiados en la obra, capítulos generales introductorios, análisis de armas concretas y descripciones de batallas significativas que le permitirán hacerse una idea bastante amplia de las características generales de la guerra en cada periodo tratado: Grecia arcaica, clásica y helenística; Roma republicana e imperial. Pero sobre todo el lector irá absorbiendo gradualmente una comprensión más profunda del papel tecnológico, militar, ideológico y simbólico que las armas jugaron en la Antigüedad en torno a la cuenca del Mediterráneo. Apreciará de ese modo cómo las armas no pueden ni deben analizarse sólo en el contexto limitado de las batallas en que se emplearon, sino que han de entenderse en un contexto global que varió sustancialmente en las diferentes sociedades en que se diseñaron, fabricaron y utilizaron. Alternativamente, el libro puede abordarse saltando de capítulo en capítulo a gusto del interés del lector. La división del libro en capítulos muy breves ha sido diseñada para facilitar una lectura «salteada» a quien, conocedor ya de la historia militar convencional, quiera profundizar en aspectos concretos o realizar comparaciones por tipos de armas en el tiempo o en el espacio. Por último, la amplia y cuidada selección de fotografías, los mapas especialmente realizados por el autor y, sobre todo, las magníficas ilustraciones de Carlos Fernández del Castillo, dibujadas con exquisita atención a los datos arqueológicos e iconográficos que se conservan en museos y yacimientos, se acompañan con amplias explicaciones. Esto proporciona un tercer nivel de lectura y permite el hojeo casual, incluso ocioso. Si la atención del lector queda captada en algún momento, podrá de inmediato y con facilidad ampliar información al leer el breve capítulo que la figura ilustra. El aficionado al modelismo militar encontrará también en las abundantes ilustraciones ideas y sugerencias para modelar o pintar sus figuras. Hemos huido de la terminología técnica, del aparato erudito apoyado en notas a pie de página y citas bibliográficas. Sólo se proporcionan las referencias directas a las fuentes primarias de la Antigüedad, literarias o arqueológicas. El propósito de una obra pensada para su difusión general entre un público amplio no es abrumar con erudición; cada estilo tiene su lugar. Se ha puesto el énfasis en la selección y en la explicación de conceptos, muy apoyada en la imagen. Pero en cada capítulo se encontrará un repertorio de referencias bibliográficas abreviadas, que remiten a una muy amplia bibliografía final, donde encontrará el lector interesado una meditada selección de estudios que le llevarán desde la alta divulgación hasta estudios científicos del mayor nivel, entre ellos algunas obras clásicas ya superadas y otras muy recientes y polémicas. En todo caso, la ausencia de un aparato académico no implica que lo presentado sea material de segunda o tercera mano. Bien al contrario, hemos recogido las últimas tendencias de la investigación, tanto en las ilustraciones como en el texto, a menudo tomando partido en cuestiones profundamente polémicas y a veces no resueltas del todo. Observamos con cierta y creciente preocupación la publicación de artículos e incluso libros de divulgación que no es que planteen interpretaciones arriesgadas –lo cual es muy sano y estimulante por muy amateur que sea el autor–, sino que a veces incluyen errores serios de hecho, por una falta de discriminación entre la bibliografía obsoleta y la actual, por desconocimiento de las herramientas de descodificación de la iconografía antigua y, sobre todo, por falta de familiaridad con los canales –a menudo arcanos, hay que reconocerlo– donde se publica la investigación reciente. Las herramientas de oficio del investigador son tan delicadas y específicas como las del cirujano, y su dominio no es menos imprescindible. Podemos encontrar presentadas todavía como plausibles ideas desechadas hace décadas; también –lo que es mucho peor– ilustraciones erróneas donde hallamos estribos ibéricos, cascos dibujados del revés –el guardanucas sobre la frente–, mezclas en la misma figura de objetos separados por varios siglos de distancia, confusión o directa invención de citas de las fuentes literarias grecolatinas, y un largo etcétera. Pero a menudo la culpa de que se publiquen trabajos de divulgación que no resisten un análisis informado es en realidad de quienes, desde una cierta torre de marfil de la investigación académica, no hemos sido capaces de responder a la demanda de un público no especialista, pero inteligente y ávido de material digerible, presentado de modo atractivo, y con la mejor distribución posible. Es culpa –en parte– de quienes nunca parecemos encontrar tiempo para procurar escribir divulgación que conjugue, en la medida de nuestras posibilidades, calidad científica, atractivo visual y lenguaje comprensible. Si el resultado de nuestro intento está a la altura de nuestras ambiciones y deseos, no somos nosotros quienes hemos de dictaminarlo, sino el amable lector. El conjunto del libro está basado parcialmente en una serie de artículos publicados a lo largo de seis años en la revista La Aventura de la Historia. Se han omitido todos aquellos que se salían del ámbito cronológico y geográfico determinado por las posibilidades de edición. Por otro lado, se han incluido varios artículos nuevos para dar unidad al conjunto, y se han retocado todos los ya publicados, añadiendo nuevos y más precisos datos, bibliografía y nuevas ilustraciones. Además, Carlos Fernández ha revisado y retocado, cuando ha sido necesario, los dibujos originalmente impresos.