AUTOR/ES: Osuna garcía, javier; Alcina echeverria, enrique
ISBN: 9788492581054
AÑO: 2009
EDICION: 1
IDIOMA: Castellano
ENCUADERNACIÓN: Rústica
PÁGINAS: 796
DIMENSIONES: 200x260
PESO: 1590
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NOVEDAD
CONTENIDOS: Javier Osuna no es licenciado en nada, ni tiene un master en Teoría del discurso radiofonista por la Universidad de Cambrije, ni ha escrito el tratado Praxis empírica y perífrasis parafraseada de la pragmática periodística, ni nada que se le parezca. Vaya por delante. Llegó a la radio por casualidad, como se llega a la escayola, a la venta de arropías o al cultivo de lapas de pelo. Es verdad que el medio venía ejerciendo en él un influjo notable; de ahí que cuando Rafael Plaza, a la sazón director de Radio Cádiz, le propusiera probar, allá por marzo de 1986, él aceptase encantado. Pero el cometido que le esperaba, a ciencia cierta, era vender cuñas publicitarias en el pequeño y mediano comercio, con la promesa subyacente de que si aquello salía bien… el micrófono aguardaría en el horizonte. Y claro, tras patearse medio Cádiz y media Puertatierra vendiendo el kilo de cuñas de OM y FM por establecimientos y refinos, sin los conocimientos ni la vocación del comercial, entendió que el micrófono se esfumaba como se desvanece una pompa de Mistol en el guante de una María. He aquí que, tres años más tarde, el director de Canal Sur Radio en Cádiz, José Antonio Cervantes, le ofreció la posibilidad de trabajar en la producción del magazine local. Y, como Javi no es carajote, naturalmente aceptó. Su vinculación al Carnaval le fue de suma utilidad para poner en marcha toda la programación específica de la fiesta en los albores de la radio pública de Andalucía y conserva el recuerdo de los profesionales en la vieja tramoya, con El Chele, con los últimos años de Carmen Coya y con Pepe Montes presentando a sala. Luego vendría el cumpleaños de los Enriques, conmovedora celebración de cuarenta carnavales ante los micrófonos, con todos los relevos generacionales que se produjeron, que fueron varios, en una radio que aún conservaba parte de sus rasgos primitivos, en forma de Revox, de cartucheras y de bobinas abiertas. Ahora su osadía es escribir libros -demasiado gordos, según un cura laico amigo- Pero… ¡En fin… A otros, que se quedaron sin el sillón de Salvochea y sin la Copa de Europa del Atleti ante el Bayern de Munich, les da por parafrasear a media humanidad y por jugar al fútbol los sábados…! Por cierto, mal.